"El racismo en el fútbol durante el franquismo"

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El racismo en el fútbol durante el franquismo
Salvador Rodríguez Moya.

El racismo en el fútbol no es un fenómeno nuevo. Este tipo de comportamiento nocivo ha acompañado a este deporte desde sus orígenes. De manera esporádica, se han producido incidentes a lo largo de la historia. En 1951 con la mítica figura de Ben Barek, insultado tras el partido Sevilla - Atlético, encontramos el primer caso. Estas manifestaciones racistas aisladas no llegan a ser un fenómeno en el primer tercio del siglo XX porque la presencia de futbolistas negros es excepcional. Su participación es casi anecdótica, siendo el brasileño Fausto Dos Santos en 1931 el primer jugador negro aunque sólo jugó amistosos con el F. C. Barcelona. Del mismo equipo es Betancourt, español de padre cubano, que es el primer negro que se estrenó en la Liga (1942/43). Otro brasileño del mismo club, Lucio Baptista da Silva, se convierte en 1947 en el primer negro extranjero que debuta en la competición liguera.
Durante el franquismo, contar con un jugador negro es una nota exótica y de distinción; el término “negro” no tiene la connotación peyorativa actual y se utilizaba con menor carga de menosprecio. Por su parte, el primer insulto racista publicado, de un futbolista a otro, lo protagonizó el valencianista “Quino” que dijo de su compañero Salif Keita en 1973: “Los equipos se han reforzado y nosotros no, tenemos un negro que no rasca bola”. Los futbolistas negros Jordao, Gilberto, Cunningham o Luiz Pereira lo sufrieron  en la década de los setenta y ochenta. Guerini acusó a un árbitro de llamarle “indio” en 1975 y “Pintinho” desvela al autor que otro colegiado le llamó “negro”. Lo que habían sido gestos aislados, se van repitiendo con más frecuencia y en la última década del siglo XX comenzará a plantearse el racismo como fenómeno
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