Historia del Tiempo Presente

Lunes
24.Jun 2019
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Estudios del Tiempo Presente Resumen de las Ponencias

 

IV Congreso Internacional Historia de la Transición en España

Sociedad y movimientos sociales

 

RESUMEN DE LAS PONENCIAS

Autores: Miguel Ángel Ruiz Pérez y José Manuel Alarcón Martínez

LUNES, 2 DE NOVIEMBRE 2009.

 JORNADA MATINAL


 

         Poco después de las 10 de la mañana ha tenido lugar la inauguración del IV Congreso Internacional de Historia de la Transición en España. El Vicepresidente de la Diputación de Almería, ha destacado el éxito de la Transición española, así como el apoyo de la Institución a este tipo de Congresos donde los investigadores muestran al público sus conocimientos. También han  tomado la palabra la Directora General de Universidades de Andalucía, María Victoria Román; el Rector de la Universidad de Almería, Pedro Molina; la Delegada de Cultura, Yolanda Callejón y el director del Congreso Dr. Rafael Quirosa. Han destacado  la importancia de este tipo de investigaciones, así como el apoyo al Grupo de Investigación Historia del Tiempo Presente, responsable de la organización de este Congreso.

 

La primera sesión de conferencias ha sido iniciada por el profesor Sebastián Balfour del London School of Economics de Reino Unido. Sus estudios se han versado a lo largo de su trayectoria sobre diversos periodos históricos donde resaltamos varias obras sobre el Desastre del 98, el nacionalismo español, así como la Guerra de Marruecos. Además ha trabajado temas referentes a las transiciones políticas, en concreto el caso español.

 

En su ponencia ha resaltado las múltiples interpretaciones de la Transición española donde ha planteado las posturas interpretativas que defienden la modernización económica como factor decisivo para el cambio político o incluso la postura más extendida que propone como promotores del cambio a los dirigentes político. La propuesta en la que más ha incidido el profesor Balfour plantea “la movilización social como un impulso democratizador que hizo posible la transición”. En este movimiento destaca al movimiento obrero, estudiantes, sectores profesionales, movimientos vecinales y un creciente apoyo al nacionalismo. Para Balfour estos movimientos sociales indicaron al equipo de trabajo de Adolfo Suárez el camino a seguir.

En suma podemos decir que fue un proceso dialéctico entre movilización y reforma donde todos los agentes o factores que influyeron al cambio ejercen su papel. Según Sebastián Balfour “cuando se intensificaron las luchas sociales las élites tomaron conciencia de la inoperancia del franquismo y de la necesidad de modificar el sistema”.

 

            La segunda conferencia ha estado a cargo del catedrático en Ciencias Políticas y Sociología de la UNED, y Director de la revista SISTEMA, José Félix Tezanos. José Félix ha destacado en primer lugar que no es un historiador, sino un sociólogo, y por tanto es desde la sociología desde la que debemos valorar su intervención. Ha destacado la capacidad de cambio de la sociedad española; en su opinión pocas sociedades hay en todo el mundo que hayan experimentado los cambios que ha vivido la sociedad española en las ultimas cinco décadas. Se trata, sin ningún género de dudas de una sociedad dinámica.

 

Para poder explicar la Transición a la democracia, así como el cambio social vivido, es necesario en un primer momento detenernos, y echar la vista atrás. La España de los años 50 y 60 marcan el comienzo de la transformación social que traerá el cambio político a España. La España de los años 40 y 50, tiene una sociedad atrasada, aún es eminentemente agrícola, donde en su opinión, aún está presente el pesimismo descrito por los escritores de la Generación del 98. 

Los cambios que produce el desarrollo económico, la llegada masiva de turistas y el consiguiente contacto de la gente con otras ideas, y la influencia de los españoles emigrados al exterior producen un cambio en las mentalidades que será necesario de cara a la futura Transición.

 

            Nadie pensaba en una ruptura violenta, no se veía a las masas levantándose contra el Régimen, y si alguien lo veía, no lo decía. El punto clave viene en el cambio de mentalidad, la idea de la reforma pacífica, la transformación del sistema; idea esta que además será avalada por los países de nuestro entorno. El cambio definitivo de la sociedad española lo observamos tras las primeras elecciones democráticas celebradas en junio de 1977. El resultado electoral muestra una enorme madurez, frente a lo pensado hasta ese momento no es el franquismo sociológico ni el comunismo (representados en AP y PCE) los vencedores sino los más moderados UCD y PSOE. Además ningún partido tenía fuerza suficiente para imponer su solución política; con lo que la búsqueda del consenso para elaborar una Constitución fue vital, y como se ha comprobado fue un acierto. Pues la Constitución fue fruto del acuerdo de todos y no de la imposición.

 

            Mañana, martes 3 tendrá lugar la segunda jornada cuya temática girará en torno a las relaciones laborales. A las 10:00 de la mañana interviene el profesor Álvaro Soto Carmona con la ponencia “Sindicatos, huelgas y concertación social”, a continuación el profesor Abdón Mateos hablará de las relaciones entre el PSOE  y los sindicatos de clase. Para terminar la sesión de mañana Ángeles González Fernández expondrá “Las estrategias de la CEOE ante la concertación social.” Por la tarde Rubén Vega Garcían hablará del sindicalismo radical. La profesora Carmen Molinero Ruiz desarrollara una ponencia sobre las comisiones obreras. Para terminar la jornada el profesor Manuel Redero expondrá su investigación sobre el sindicalismo socialista en la Transición.

 

 

 

 

 

JORNADA DE TARDE

 

 

La sesión de conferencias de la tarde del lunes comenzó con la ponencia de Raquel Cardeira Valera de la Universidade Nova de Lisboa. Sus estudios se han centrado en la revolución portuguesa del 74 y en el Partido Comunista portugués en comparación con otros de ámbito europeo. Ha colaborado en publicaciones como Fin de las Dictaduras Ibéricas o Transiciones a la Democracia.

En su conferencia ha tratado los movimientos sociales en la revolución  portuguesa. En su discurso partía de una idea muy clara en cuanto al proceso que expone diciendo que no es una transición sino una revolución. Alude a factores claves para entender el proceso en Portugal, como la crisis económica, la crisis del ejército, así como los jóvenes obreros concentrados en Lisboa y su gran desorganización.  Debido a esta desorganización de los sindicatos y obreros se dio  una situación inmediata que estuvo fuera de control y que estuvo caracterizada  por las numerosas huelgas. En un primer momento muy espontaneas  para ir adquiriendo organización siempre dentro de un ambiente pacífico. El proceso fue muy rápido y en palabras de  la profesora Cardeira “el fin de la revolución se dio tan espontaneo como el inicio”.

  Ricardo Martín de la Guardia, es Licenciado en Ciencias Políticas, Licenciado en Geografía e Historia y Doctor en Historia. La conferencia que ha desarrollado ha versado sobre las transiciones a la democracia en la Europa del Este.

Lo primero que se ha destacado es la dificultad en el desarrollo de generalizaciones para un espacio tan grande y diverso como es la Europa oriental. Existe una corriente de interpretación que atribuye a los movimientos sociales la crisis final de los regimenes comunistas. Sin embargo, en opinión de Martín de la Guardia esto no fue así. El único país donde los movimientos sociales fueron importantes fue Polonia. En el resto de países comunistas los grupos culturales y asociaciones no constituían un desafío para los distintos gobiernos. Las asociaciones políticas nacidas en 1989 surgieron pues como fruto de la crisis de esos países, y no la originaron como muchos piensan.

            El caso más extremo, como se vio más adelante era el de Rumania, donde los grupos aparecieron tras la muerte de Ceaucescu.

Por lo que se refiere a la actuación de la Iglesias, tan sólo en el caso polaco jugó un papel relevante.  En las naciones de credo cristiano ortodoxo, la Iglesia tuvo un papel leal al poder político; y tan sólo en la fase final de los regimenes (1988-1989) tuvieron cierto protagonismo.

            Con respecto a los Sindicatos, sufrieron una labor de descrédito con el cambio político. Durante los regimenes comunistas habían sido un eslabón más, subordinados a los Gobiernos. Con la llegada de la democracia su actividad se centró en las grandes empresas estatales y en la administración pública. Las nuevas constituciones democráticas retiraban los privilegios de los que habían disfrutado en las décadas anteriores.

            Por lo que se refiere al caso polaco, “es necesario mencionar el sindicato Solidaridad, fundado en 1980, como instrumento del cambio social”.

            En un primer momento el sindicato es alabado y respetado, sin embargo también recibe duras críticas por su actitud durante el Gobierno de Jaruzelski, durante el cual fue ilegalizado. Este es sin duda el gran movimiento de masas que se da en la Europa del Este, capaz de fomentar un cambio político.

En el lado opuesto se encuentra el caso de Rumania, donde en 1989 Ceaucescu aún mantenía el control absoluto de todos los resortes del poder.

Sin embargo, un acontecimiento a priori menor provocó su caída y a la larga la del régimen comunista. Estalló una serie de protestas en respuesta a un intento del gobierno socialista de desahucio en contra de László Tőkés, pastor luterano magiar. Esto llevó al desarrollo de manifestaciones y el agravamiento de conflictos que terminarían con el arresto y posterior ejecución de Ceaucescu. Antón Iliescu, antiguo miembro del Partido Comunista rumano se hizo con el poder. Vemos pues que en este caso es la vieja elite dominante la que se aprovecha del movimiento social, lo encabeza y a la vez descabeza el movimiento, beneficiándose de los resultados.

  La última ponencia de la jornada del lunes fue impartida por Manuel Antonio Garretón de la Universidad de Chile. Sociólogo y politólogo ha investigado sobre sociología política, democratizaciones y transiciones, Estado y sociedad, regímenes autoritarios, actores sociales, partidos políticos, universidad y educación superior, etc. 

En su conferencia titulada “¿Movilizaciones o movimientos? Sociedad civil y política en la democratización”   comenzó planteando la necesidad de la celebración de este tipo de congresos en Chile. Para él existe una confusión entre movimientos sociales, sociedad civil y movilizaciones sociales. Distingue tres dimensiones de movimientos sociales diferenciando aquellos que buscan mediante sus acciones constituirse como sujeto, los reivindicativos que son utilizados como instrumento y los políticos.

 Según Garretón “en las transiciones los movimientos sociales tienen una dimensión historica particular”. Para el caso de Chile considera inadecuado el término de transición ya que la transición es una manera de hacer la democratización política y en Chile no hay una democracia completa. En el proceso de Chile no hay una sociedad civil activa ni movimientos sociales, la acción colectiva es resultado de la imbricación entre estructuras partidarias y actores sociales. Es un caso en el que la dirección del proceso la toman los partidos y por tanto el movimiento obrero es un movimiento de fuerzas políticas sin instrumento.

 

 

 

MARTES, 3 DE NOVIEMBRE 2009.

 

JORNADA MATINAL

 

 

La temática de las conferencias del martes se dedica a las relaciones laborales. En primer lugar se ha recibido al catedrático Álvaro Soto Carmona de la Universidad Autónoma de Madrid. Antes de comenzar debemos advertir de su incesable dedicación al periodo de la transición con obras de consulta obligada como Atado y bien atado, Transición y Cambio en España, etc.

En su ponencia titulada “Sindicatos, huelgas y concertación social” nos ha dado una serie de ideas referentes al periodo y siempre desde su punto de vista donde ha insistido en la imprevisibilidad del proyecto a seguir durante la etapa de reforma, consenso y desencanto.  Centrándonos en el aspecto sindical nos advierte del deseo de ruptura de estos diciendo que “el proceso de reforma condujo en la práctica  a una situación de ruptura”. Buscaban una mayor representatividad y una organización nueva. Fue un poder sindical fuerte con un nivel de representación alto y una notable capacidad de movilización. Los movimientos obreros de este momento rompen con ese reformismo y su presión hace ver al Rey que el camino debe ser cambiado si quiere garantizarse la permanencia. En otro sentido la concertación social favoreció la constitución de sindicatos y la regulación de mercado. Por tanto la movilización fue el factor decisivo. Podemos acabar citando al profesor Soto Carmona al decir que “la transición española favoreció la existencia de una poder sindical y su fortalecimiento”. 

El profesor Abdón Mateos López, responsable de la Cátedra Exilio de la UNED ha desarrollado su ponencia bajo el título “Las relaciones entre PSOE y los sindicatos de clase”. Lo primero que ha destacado es que para conocer y comprender el desarrollo de los sindicatos durante la Transición, es necesario en primer lugar hacer un breve recorrido por la situación sindical en las últimas décadas del franquismo. El socialismo en el exilio tiene base trabajadora, con cultura sindicalista. En el exilio se llega a aliar con CNT. Para el socialismo exiliado era importante preservar el sindicato.

A partir de 1968 se comienza a defender la existencia de comités de fábricas, elegidos mediante asambleas. En este campo coincide la UGT con el sindicato USO. A partir de 1972, la UGT pasa a defender pactos con otras fuerzas sindicales. En estos momentos en que se vivía en la clandestinidad no había aún verdadera distinción entre la UGT y el PSOE.  Abdón Mateos López sostiene que fue la “segunda generación del exilio” (hijos de exiliados, y también emigrantes que al volver a España conocían las relaciones laborales en los países libres) la que desarrollará un papel determinante en la formación de los sindicatos en el interior de España.

La UGT, prosiguió su colaboración con USO, por ejemplo de cara a los acontecimientos del proceso 1001, pero esta unión desaparecerá en 1974 tras el Congreso socialista de Suresnes. Desde USO se intenta la “Reconstrucción Socialista”, un intento de unificar cada una de los organismos socialistas locales e independientes hasta ese momento. Ya comenzada la Transición, en el verano de 1976, como consecuencia de la creación de la “platajunta” por los partidos políticos, los sindicatos también se agrupan. Pero estos sindicatos no comparten objetivos más allá de la libertad sindical.

Tras las elecciones de 1977, se ve que el proyecto de la USO ha fracasado y el gran triunfador en la izquierda es el PSOE. Es en este momento cuando da comienzo un proceso de unificación entre la USO y UGT que finalizará en diciembre del 77. El proceso no es fácil ni estará exento de problemas, pero se conseguirá. La política sindical es un tema central en los años 1977-79, los socialistas aparecen preocupados por reforzar la UGT, frente al protagonismo de CCOO. Es en este momento cuando líderes socialistas participan en las campañas sindicales pidiendo el voto para los candidatos de UGT. Y viceversa, desde el sindicato se apoyará al PSOE de cara a las elecciones de 1979 y siguientes.

La última conferencia de la mañana ha estado a cargo de la profesora Ángeles González Fernández de la Universidad de Sevilla que además es miembro del Grupo de Investigación los políticos y la vida política en Andalucía.

            El tema de su intervención ha sido “las estrategias de la CEOE ante la concertación social”.

Para Ángeles González está claro que tanto el gobierno, como la patronal y los sindicatos aplican sus estrategias en función de sus intereses, y los años de la Transición no fueron una excepción.

            Tras las primeras elecciones democráticas de junio de 1977 en las que vence la UCD, el poder ejecutivo tenía que poner en marcha una reforma política, pero también debía hacer frente al problema económico y tratar de estabilizar la economía. Suárez advierte pronto la imposibilidad de llevar a cabo esta labor en solitario y solicita el apoyo de los distintos partidos y grupos implicados. Los empresarios son conscientes de que su papel también será importante de cara a los cambios económicos a desarrollar. La CEOE actuó como grupo de presión político y reclamó cauces directos de comunicación con el gobierno. Esta exigencia tenía como objetivo el convertir a la CEOE en la única  interlocutora valida entre los empresarios y el gobierno. Debemos destacar que existían otras asociaciones empresariales como las cámaras de comercio, el Circulo de Economía…etc.

A la creación de la CEOE en julio de 1977 siguió una amplia labor de consolidación. Exigió su participación en el desarrollo de los planes económicos. De momento el gobierno ignoró sus planteamientos.

Con los pactos de la Moncloa, se considera que no ha sido representada, pues se considera al PSOE y PCE como representantes de las grandes centrales sindicales  UGT y CCOO; pero no había representación de los empresarios.

Fue en otoño de 1978, con Abril Martorell en el ministerio cuando la CEOE obtiene el rango de la representación oficial el empresariado español.

Una vez alcanzado esta posición predominante dentro del empresariado español comienza a desarrollar su labor. Ante el poder predominante de CCOO entre el sindicalismo español, la CEOE llega a acuerdos con la UGT para debilitar el movimiento sindical de CCOO fortaleciendo el de UGT. Esto se ve especialmente en la llamada Operación Otoño de cara a las elecciones sindicales de 1980, donde la CEOE y UGT trabajan en beneficio común.

Esa cultura de la negociación y pacto de la CEOE obtuvo un éxito en lo que se refiere a fragmentación sindical, pero fracasó con el gobierno de UCD, que desarrolló una política económica que no agradó al empresariado y que a la larga motivo la falta de apoyo del empresariado al proyecto centrista.

  

JORNADA DE TARDE

 

  La sesión de tarde se abre con la ponencia de Rubén Vega García de la Universidad de Oviedo. Es doctor en historia y sus investigaciones se han centrado en el periodo franquista y en la transición, en especial en el ámbito asturiano. También ha estudiado el asociacionismo y sindicalismo.

Su intervención titulada “Contra corriente. El sindicalismo radical en la transición” comienza con una caracterización del sindicalismo radical, donde  se refiere a movimientos basados en la asamblea y en la movilización, anticapitalistas, revolucionarios en los discursos, y radicales en la movilización. Destaca la escasa investigación sobre el tema y plantea que merecen un reconocimiento. Distingue el anarcosindicalismo de la CNT, los sindicatos de nueva creación, los grupos autónomos, y una serie de corrientes minoritarias dentro de grandes corrientes sindicales. La naturaleza de la acción sindical es diferente de la política y advierte que hay que tener en cuenta los contextos  de estas reivindicaciones. En el caso español tienen el mayor apogeo durante el cambio de régimen, concretamente en el 76 e inicios del 77. Generalmente están presididos por la espontaneidad y politización. La CNT será el máximo exponente pero aparecerán tendencias desvinculadas de partidos con gran fuerza que la debilitarán. Un aspecto que resalta el conferenciante  es el mantenimiento por parte del sindicalismo radical de los discursos iniciales lo que en cierto sentido promueve si declive. En la gran mayoría de los casos actúan así por  no tener otro cauce.

 

La profesora Carme Molinero Ruiz de la Universidad Autónoma de Barcelona ha desarrollado en su conferencia el tema de “CCOO: De la lucha antifranquista a los retos de la competencia sindical en un contexto de crisis económica”.

Lo primero que hay que resaltar es que no es lo mismo investigar a un partido político que a un sindicato. Estos últimos tienen una especificidad propia. La conferencia se ha estructurado en dos planos. En el primero de ellos, Carme Molinero ha insistido en remarcar la difícil situación en la que tiene lugar la Transición, con una gran crisis económica que sin duda influyó en la manera de actuar de las distintas fuerzas sindicales. En otro orden de cosas, también hay que resaltar la división sindical existente entre cada una de las distintas centrales sindicales.

El segundo de los planos hace referencia a la evolución de CCOO. España no fue diferente al resto de los países europeos en cuanto a conflictividad social en los últimos años 60 y primeros 70. Hay que tener presente que las luchas sociales desencadenaron procesos de cambios en todos los sectores. Desde 1973 la movilización sindical y obrera se intensificó. Ese es el momento de madurez de CCOO. Comisiones obreras había nacido con la intención de aglutinar a la mayor parte de los trabajadores, además rechazaba la verticalidad, se definía como fuerza coordinada, se afirmaban como movimiento socio-político. “Es en estos años cuando desde CCOO se es consciente  de ser la infantería del antifranquismo” pero además “ellos reivindicaban estar además en la oficialidad, es decir estar al frente de las movilizaciones”

A partir de 1976 todo cambia. CCOO quería implantar la democracia, pero porque ellos veían que era indispensable para la obtención de la libertad sindical. La importancia de estas movilizaciones fue grande, provocaron el fracaso de la línea aperturista de Fraga en el primer Gobierno de la monarquía, y forzó la elaboración del proyecto reformista de Suárez.

En 1978 se producen la primeras elecciones sindicales con un gran triunfo de CCOO, que se aprovecha de su mejor organización, y de la labor realizada en las postrimerías del franquismo.

  

La última conferencia de la tarde del martes ha sido impartida por Manuel Redero San Román, catedrático de la Universidad de Salamanca. Nos habló del sindicalismo socialista en la Transición. Ha participado en numerosos seminarios, cursos, obras colectivas y propias, sobre la Guerra Civil y movimientos sociales del siglo XX.

En su conferencia nos expone el perfil del sindicalismo socialista en la Transición española, en especial nos resalta el papel de CCOO y UGT. En el comienzo de este periodo CCOO es el sindicato hegemónico y la plataforma antifranquista más importante, con la pretensión de crear un único sindicato. La UGT defiende un proyecto político alternativo, y afianzar una organización de afiliados.

La UGT poco a poco va adquiriendo un gran número de militantes hasta convertirse en el polo de referencia de la clase obrera, muy radicalizado y que aboga por ir creando estructuras. Esto es gracias a la no ruptura durante el gobierno de Arias Navarro. Otro aspecto que podemos mencionar es que se pasa de las asambleas como forma primitiva de organización y crean las centrales sindicales. Además de ello su discurso se va depurando para adquirir una personalidad propia y menos radical. Con este cambio de dirección vemos como a finales del periodo UGT está muy organizada, ha superado la crisis y está muy por encima de CCOO.

 

MIÉRCOLES, 4 DE NOVIEMBRE 2009.

 

JORNADA MATINAL

 

 

 

La jornada del miércoles ha estado dedicada a la presentación de las diferentes comunicaciones presentadas por casi 80 investigadores representantes de 36 universidades españolas (14 comunidades autónomas han estado representadas), 9 países y 3 continentes.

En la primera mesa la relatora ha sido la Doctora en Historia Carmen Rosa Ruiz de la Universidad de Almería. La temática de esta mesa ha girado en torno al asociacionismo en la Transición. En estas comunicaciones se han trabajado nuevos aspectos, han trabajado sobre los movimientos vecinales, movimientos pacifistas, ecologistas, asociacionismo cultural y la temática autonómica.

En estas comunicaciones podemos ver una nueva generación de historiadores e investigadores que reivindican y resaltan la presión social a vivida en esos momentos. Según Carmen Rosa “denuncian la ocultación de estos movimientos sociales debido al mito de la Transición consensuada.

 

La segunda mesa ha estado presentada por Abdón Mateos presidente de la Asociación de Historiadores del Presente y profesor de la UNED. La temática ha tenido como centro otros modelos de Transición en diversos países, así como el sindicalismo y la conflictividad en España. Aparecen trabajos tan interesantes como: “La primera protesta nacional chilena. Un episodio de contestación social”, de Alejandro Sánchez; o el trabajo de Raquel Valera, “Movimientos Sociais na Revoluçao portuguesa”.

 

Varios miembros del Grupo de Investigación Historia del Tiempo Presente han presentado diferentes comunicaciones entre las que podemos destacar: de Luis Carlos Navarro Pérez, “Convenios colectivos y burocracia sindical en Almería. Aproximación al conocimiento de la organización sindical en provincias”; de Mónica Fernández Amador, “La Chanca: retratos de un barrio almeriense en los años 70”; de Arsenio Gutiérrez Pérez, “Los inicios del movimiento asociativo empresarial en la provincia de Almería (1976-77)”; de Áurea Vidal Gómez, “Huelgas, manifestaciones, asambleas…diversificación y extensión de las protestas socio-laborales durante la Transición a la democracia en Almería”.

 JORNADA DE TARDE

La tarde del miércoles estuvo dedicada en un primer momento a la Asamblea de la Asociación de Historiadores del Presente cuyo prescíndete es el profesor Abdón Mateos y en cuya reunión se tomaron diversas decisiones de cara al futuro.

            A continuación tuvo lugar la presentación del libro Prensa y Democracia. Los medios de comunicación en la Transición. En esta obra se recogen todas las ponencias desarrolladas en el anterior Congreso dedicado al papel de los medios de comunicación en la Transición. El acto fue presentado por el Presidente de la Diputación Provincial, Juan Carlos Usero; la Delegada de Cultura de la Junta de Andalucía, Yolanda Callejón; el profesor de la UNED Abdón Mateos; el Decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Málaga, Juan Antonio García Galindo y por Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz coordinador de la obra y de los congresos.

            El libro se encuentra dividido en cinco partes diferentes, tal y como se desarrolló el anterior congreso. El primer capitulo está a cargo de Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz en el que se hace un recordatorio de los aspectos políticos del proceso. La prensa diaria es el tema que ocupa el segundo de los capítulos, y de los mensajes que esta prensa transmitía tanto a favor del cambio (ver periódicos como “El País” y “Diario 16”)  y en contra (“El Alcázar” o “Fuerza Nueva”)

            Las revistas acaparan el tercer capítulo de la obra. Fue una época dorada para las revistas de contenido social y político. También se ha tratado el tema de la Transición visto desde la prensa extranjera contemporánea. Se han analizado numerosos países de nuestro entorno como Francia, Italia, Alemania, EEUU…etc. El quinto y ultimo capitulo está dedicado a los medios audiovisuales, tanto la televisión como el cine y la fotografía.

            La jornada continuo con una velada musical en el local Caramelo. Antonio Pérez Montoya y Fabián interpretaron numerosas canciones de los años 70 y 80. Desde la canción protesta a los años de la movida madrileña. El público entusiasmado tarareó y acompaño a los cantantes en numerosas piezas musicales. Tras la actuación se sirvió una copa y los alumnos y participantes al congreso vivieron un momento de confraternización.

 

 

JUEVES, 5 DE NOVIEMBRE 2009.

 JORNADA MATINAL

 

 

 

 

La mañana del día 5 ha comenzado un nuevo bloque informativo dedicado a “Los nuevos movimientos sociales”. La primera conferencia ha estado a cargo del investigador  Gonzalo Wilhelmi Casanova de la Universidad Autónoma de Madrid. “No digas que no se puede. Luchas de grupos marginados en la Transición”

            En su conferencia se ha centrado en tres colectivos tradicionalmente olvidados por la historiografía de este periodo, los presos comunes, los homosexuales y los minusválidos.

            Sobre las actividades reivindicativas de los presos comunes ha recordado que al comienzo de la transición había unos 15.000 presos comunes en toda España. Estos presos comenzaron a organizarse poco a poco hasta constituir la COPEL (coordinadora de presos españoles en lucha) además estas organizaciones contaron con el apoyo de otras organizaciones libertarias, maoístas, trotskistas y de familiares de presos. Sin embargo la vida de este tipo de organizaciones es breve y desaparecen en 1979, con unos resultados escasos, aunque importantes de cara a la vida diaria de los presos.

            Por lo que se refiere a los colectivos homosexuales, hay que recordar que estaban mal vistos por el Régimen. Incluso la legislación los perseguía. Poco a poco se organizaron diversas asociaciones en defensa de sus derechos en distintas regiones. En 1978 se organizó la primera manifestación del orgullo gay en Madrid con unos pocos miles de manifestantes. El mayor logro de estos movimientos fue la exclusión de la Ley de vagos y maleantes del delito de homosexualidad.

Por lo que se refiere a los colectivos de minusválidos, su organización ya comienza en las postrimerías del franquismo. Sus reivindicaciones consistían en salir de la marginalidad y el ser  considerados ciudadanos con capacidad de respuesta propia.

            El profesor Pedro Oliver Olmo de la Universidad de Castilla-La Mancha ha expuesto en su conferencia “El movimiento pacifista en la Transición democrática española”. Se distinguen dos periodos claves. En el primero de ellos, el tardo franquismo corresponde a los movimientos pacifistas cristianos la iniciativa en estos temas. Por el contrario, avanzada la transición se constituyen los Movimientos de Objeción de Conciencia con más influencia de organizaciones políticas izquierdistas. Se llegan a formar comités de soldados, primero en Cataluña para ir extendiéndose poco después.

 

            La última conferencia de la mañana ha estado a cargo del profesor Alberto Carrillo Linares de la Universidad de Sevilla. Ha versado sobre el movimiento estudiantil durante la Transición. En su discurso ha resaltado el papel que jugó este movimiento del que apenas se hacer referencia en la historiografía. Este movimiento además de ser generador de presión, introdujo elementos innovadores en los discursos sobre cuestiones de liberación de homosexuales y de liberación de la mujer, cosa que los partidos políticos no hacían referencia.

            Este tipo de valores obligaría a una adaptación de la izquierda. Son pocos en número, pero con una gran capacidad de movilización. A partir de 1978 el movimiento estudiantil será más acusado para disminuir a partir de los años 80. En este momento no será tan dependiente de los partidos políticos, es por ello por lo que serán más resistentes a estos procesos, eso favorecerá la desmovilización política del movimiento estudiantil.

 

 

 

JORNADA DE TARDE

La tarde ha comenzado con una interesante intervención del profesor Juan Manuel Guillem Mesado procedente de la Universidad Autónoma de Madrid. Bajo el título de “Luz y sal: movimientos católicos en tiempo de cambio” ha expuesto la evolución de la Iglesia española desde el final de la Guerra Civil hasta los años 70.

            En los años 40 la Iglesia camina junto al nuevo Estado. Toda España es católica, los hay católicos convencidos, y los que siguen las consignas del nuevo poder constituido. Son los años del nacional-catolicismo. No obstante se producen algunos roces, si bien siempre menores, entre el Estado y la Iglesia. Por ejemplo la Iglesia no acepta de buen grado la disolución de los Sindicatos Católicos tanto agrarios como de los estudiantes. Tampoco es bien recibida la intención de controlar las pastorales que cada diócesis o el propio Vaticano envía. Los obispos, si bien están de acuerdo con el nuevo Estado, discrepan de algunos puntos que pueden hacer tambalearse la independencia eclesiástica.

            Esta situación se mantendrá con pocos cambios hasta el desarrollo del Concilio Vaticano II bajo la dirección del Papa Juan XXIII. De este concilio salen medidas innovadoras como pedir la colaboración de los creyentes con los no creyentes para buscar un mundo mejor; además se rechaza la discriminación por credo, raza, sexo…etc.

            Es en estos años donde prima el mensaje en busca de la justicia social, frente al mensaje anterior donde primaba la caridad. En este ambiente es en el que empiezan a desarrollarse movimientos como la llamada “teología de la liberación”, y otros movimientos como “Cristianos por el socialismo”. Este último movimiento nacido en Chile se traslada a España en 1973 donde se forma en la más estricta clandestinidad. Propugnan que las ideas cristianas no son incompatibles con el socialismo. Sin embargo todos estos movimientos serán desoídos por los obispos y  jerarquías católicas; pues su intención era simplemente la de colaborar con un cambio hacia la democracia, pero no alterar o transformar en nada la doctrina católica.

  

Monserrat Duch Plana de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, nos ofreció una ponencia sobre el movimiento feminista en la transición. En su planteamiento nos dice que las feministas están excluidas del relato de la transición ya que han sido invisibilizadas. También nos advierte de la necesidad de hablar en plural cuando nos referimos a este movimiento debido a su pluralidad interna. El movimiento feminista estuvo caracterizado por estar muy asociado a los partidos, objetivos generales antifranquistas, con un debate muy político y reclamando objetivos específicos en asuntos como el divorcio, aborto, etc.

             El feminismo tendrá escisiones cada vez más numerosas que lo debilitarán como movimiento pero su impacto se verá más tarde, sus reivindicaciones remitirían a un cambio en las relaciones de poder y de experiencia. Supuso la emergencia de un nuevo sujeto colectivo que según Monserrat Duch “se convirtió en un agente movilizador de cambio”.

   La última conferencia de la jornada del jueves impartida por el sociólogo Enrique Laraña Rodríguez-Cabello de la Universidad Complutense de Madrid, puso de manifiesto los nuevos movimientos sociales y la transición en España.

En su exposición proponía una visión sobre la transición que generaba ciertas controversias entre los expertos al decir “que la transición es un proceso abierto y en formación” según lo cual muchos de los problemas actuales son consecuencia, y a su vez vienen a demostrar, una transición no modélica. Además en su conferencia enumeraba los efectos negativos o “no esperados” de la transición donde mostraba la corrupción política, la persistencia del terrorismo vasco y la pérdida de confianza en los partidos políticos actuales.

Nos recordaba en su discurso que los movimientos sociales están determinados por los partidos políticos pero a su vez nos planteaba “que la historia cambia como consecuencia de las dinámicas intrínsecas sociales”.

 

 

 

 

VIERNES, 6 DE NOVIEMBRE 2009.

 JORNADA MATINAL

La mañana de la última jornada del congreso ha estado dedicada a un seminario sobre las investigaciones del proceso de cambio en diferentes comunidades autónomas. La primera sesión ha estado a cargo de la profesora  Carmen González Martínez profesora de la Universidad de Murcia.

            Su conferencia ha estado centrada en analizar  la diferente bibliografía y estudios existentes, tanto tesis de licenciatura como tesis doctorales desarrolladas en torno a la Transición en la Región murciana. Como historiadora del tiempo presente ha resaltado la importancia de la memoria como ayuda al conocimiento histórico. Ha repasado el comienzo del proceso, así como la importancia de la huelga como herramienta de lucha y presión por parte de los movimientos sociales. De estos nos dice que más que realizar una descripción pormenorizada de estos analiza la relación dialéctica que se establece.

            La mañana ha continuado con el profesor de la Universidad de Extremadura Juan Sánchez González.  Ha resaltado la importancia de conocer el proceso en otras regiones, no sólo Madrid, Cataluña…etc. Ha invitado a la reflexión sobre el concepto de concienciación social y modernización política. En Extremadura hay una sociedad cada vez más compleja que tiene poco a poco más conflictos, esto genera una serie de movimientos sociales que enriquecen la pluralidad. Según Juan Sánchez “es un proceso de modernización social y política”.

            En Extremadura hay que tener en cuenta otros factores como la conflictividad interprovincial y regionalista, así como la existencia de un conformismo por parte de estos movimientos que hacen que haya pocos elementos cohesionadotes para un movimiento unitario. Ha resaltado “que no se puede entender la Transición sin el despoblamiento de Extremadura”.

 

 

JORNADA DE TARDE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

IV Congreso Internacional